Del cepillero escolar a una boca sana: experiencia nacida en Juan Fernández llega a cerca de 900 niños de la red SSVSA

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Una campana o una canción avisa que llegó el momento. Los niños toman su cepillo y van directo a lavarse los dientes. Lo que comenzó como una forma de incorporar este cuidado terminó convertido en una rutina que hoy se replica en distintas comunidades de la red del Servicio de Salud Valparaíso-San Antonio (SSVSA).
La experiencia fue desarrollada en Juan Fernández por la odontóloga del Cesfam Plaza Justicia Mónica Quevedo Duarte, a partir del trabajo que inició en la isla a fines de los años 90. Más de dos décadas después, ese aprendizaje comenzó a adaptarse a otros territorios y actualmente llega a 888 niños y niñas de siete establecimientos educacionales de Valparaíso, Navidad, Algarrobo, Cartagena y Juan Fernández.
El modelo combina atención odontológica, educación en salud bucal y cepillado escolar. Los equipos revisan a los estudiantes, detectan problemas a tiempo y pueden realizar acciones preventivas, como aplicación de flúor y sellantes, una capa protectora que ayuda a prevenir las caries. Los casos que necesitan tratamientos de mayor complejidad continúan su atención en el Cesfam correspondiente.
Una rutina que se aprende
Cada estudiante cuenta con su propio cepillo y una tarjeta identificadora. Una campana o canción marca el momento del cepillado y una persona de la comunidad escolar acompaña el proceso para que la práctica pueda mantenerse sin depender de la presencia diaria de un dentista.
En Juan Fernández, cerca de un 80% de los niños participaba inicialmente del cepillado. Con el tiempo, el equipo observó que estudiantes que al comienzo necesitaban mayor motivación empezaron a acudir por iniciativa propia y a incentivar a sus compañeros.
La meta va más allá de lavarse los dientes en el colegio. El modelo busca que la prevención disminuya progresivamente la necesidad de tratamientos y que los hábitos lleguen también a las familias.
“Solamente lo podemos hacer si educamos desde el colegio y desde la familia”, explicó Quevedo sobre el trabajo para prevenir caries desde edades tempranas.
La propuesta considera además cinco minutos protegidos dentro de la jornada escolar para el cepillado. Para algunos estudiantes, ese momento puede representar incluso la única oportunidad de cepillarse los dientes en el día.
De la isla a la red
La experiencia comenzó en 1998 en Juan Fernández, cuando Quevedo trabajaba como dentista en un territorio con importantes necesidades odontológicas. Gran parte de la atención estaba concentrada en urgencias y tratamientos, lo que llevó a buscar una forma de trabajar también antes de que apareciera el daño.
La escuela se convirtió en ese espacio para acercar la prevención directamente a los niños y sus familias. Desde el año 2000, el modelo permanece instalado en la isla.
Esa misma lógica guía su adaptación actual: aprovechar los equipos de Atención Primaria, los Cesfam, los programas disponibles y el trabajo con las comunidades educativas para llevar la salud bucal hasta los lugares donde están los niños.
La idea, explicó la odontóloga, es que con el paso del tiempo se necesite resolver cada vez menos caries y otros problemas, mientras aumentan la prevención, los controles y el autocuidado.
Los resultados y aprendizajes de esta experiencia fueron compartidos por Mónica Quevedo en la Primera Jornada de Buenas Prácticas Odontológicas del SSVSA, realizada en el Hospital San José de Casablanca. La instancia reunió a equipos de Atención Primaria y de especialidades de distintos puntos de la red para presentar iniciativas que ya se desarrollan en los territorios y que pueden servir como referencia para otros establecimientos.
Valparaíso amplía la experiencia
El modelo comenzó a adaptarse en Valparaíso en 2024, con la Escuela Blas Cuevas como primer establecimiento piloto.
Su director, Oscar Salinas Moscoso, destacó los resultados observados desde la comunidad escolar.
“Ha sido una instancia de colaboración y obviamente muy beneficiosa para nuestros estudiantes. El programa ha permitido que la tasa de caries o de enfermedades dentales haya disminuido considerablemente”, señaló.
En Blas Cuevas, Salinas estima que los casos de caries entre los estudiantes disminuyeron en torno a un 90%. Actualmente, explicó, solo 12 alumnos necesitan continuar su atención en el Cesfam Plaza Justicia por problemas de mayor complejidad, mientras el resto cuenta con acciones preventivas y seguimiento.
El trabajo también se incorporó al proyecto educativo del establecimiento, con contenidos de salud bucal, vida saludable y prevención dentro de las clases.
“Aparte de la revisión de la dentista y del seguimiento de cada caso en particular, va alineado también a nuestro proyecto educativo y a nuestro currículum”, explicó Salinas.
Actualmente, el Cesfam Plaza Justicia trabaja con la Escuela Blas Cuevas y el Colegio Alfredo Nazar, mientras un tercer establecimiento se encuentra en etapa de incorporación. En el Alfredo Nazar existe además un sillón dental portátil que permite realizar parte de la atención en el propio colegio.
Una red que adapta la experiencia
El crecimiento no se limita a Valparaíso. Los equipos de salud han ido adaptando el modelo a las características de cada territorio.
En Juan Fernández se diseñó un mueble especial para mantener protegidos los cepillos; en Cartagena se instalaron un lavamanos portátil y espejos en el patio; y en Navidad, profesores de arte elaboraron porta tarjetas y tarjetas para organizar el cepillado.
Navidad comenzó la experiencia en 2025 y ya cuenta con dos colegios; Algarrobo tiene un establecimiento incorporado y Cartagena inició su implementación en 2026.
De esta forma, una iniciativa nacida en Juan Fernández pasó a formar parte del trabajo de distintos equipos de Atención Primaria de la red SSVSA, con una misma base de prevención, atención y educación, pero adaptada a la realidad de cada comunidad.
Llegar a quienes no llegan
El trabajo en los colegios permitió detectar además una necesidad que iba más allá de la salud bucal.
En los dos primeros establecimientos intervenidos, alrededor de un 10% de los niños no estaba inscrito en ningún Cesfam. El trabajo conjunto entre salud, asistentes sociales, profesores y familias permitió que en el primer colegio el 100% de los estudiantes quedara inscrito en algún centro de Atención Primaria.
“Vamos a la población, especialmente la población que no está llegando a nosotros”, explicó Quevedo.
La odontóloga señaló que para algunas familias llevar a un niño a un control puede significar pedir permiso en el trabajo o dejar de generar ingresos ese día. Por eso, acercar parte de la atención a las escuelas permite detectar necesidades, iniciar acciones preventivas y conectar oportunamente a los estudiantes con la red de salud.
La experiencia alcanza hoy a 888 niños y niñas de siete establecimientos en cinco comunas. El desafío es que, a medida que se resuelvan los problemas existentes, el trabajo pueda concentrarse cada vez más en prevenirlos y que el modelo siga llegando a nuevas comunidades educativas de la red SSVSA.

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